El papel del ejercicio en medicina ha ganado peso en los últimos años, hasta el punto de plantearse como una herramienta terapéutica con efectos medibles en distintas enfermedades. En salud mental, la pregunta es inevitable: ¿puede la actividad física competir con la psicoterapia o los antidepresivos en el tratamiento de la depresión?
Una actualización de una revisión sistemática de la Colaboración Cochrane apunta a una respuesta matizada: el ejercicio puede aliviar los síntomas con una eficacia moderada, pero la calidad de la evidencia todavía no permite conclusiones tan firmes como las que existen para otros tratamientos.
Qué analizó la revisión y qué comparó
La revisión reúne 73 estudios con cerca de 5.000 pacientes y compara el efecto del ejercicio físico en depresión frente a:
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no recibir tratamiento
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tratamientos farmacológicos
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psicoterapia
El resultado principal es que, frente a la ausencia de intervención, el ejercicio se asocia con una reducción moderada de los síntomas, de un orden parecido al que se observa habitualmente con terapia o medicación, aunque con incertidumbre metodológica relevante.
Qué tipo de ejercicio parece más útil
La revisión no identifica una única modalidad claramente superior, pero sí describe patrones:
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Los programas estructurados (con dosis y pauta definida) funcionaron mejor que recomendaciones generales poco concretas.
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El ejercicio leve o moderado mostró mejores resultados que el intenso.
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Los programas mixtos y el entrenamiento de fuerza parecieron más efectivos que el ejercicio aeróbico por sí solo.
Algunas prácticas (como yoga, qigong o estiramientos) no se incluyeron en el análisis, y los efectos a largo plazo siguen poco claros porque faltan seguimientos prolongados tras acabar la intervención.
Efectos secundarios: pocos y generalmente leves
Los eventos adversos se describen como poco frecuentes y, cuando aparecen, suelen ser lesiones leves. También se menciona la posibilidad de un empeoramiento temporal del estado de ánimo en algunos casos, sin que sea un patrón dominante.
La gran limitación: la calidad de la evidencia
Los propios autores subrayan que muchos estudios son:
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pequeños (a menudo con menos de 100 participantes)
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difíciles de cegar (es complicado que alguien “no sepa” si está haciendo ejercicio)
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heterogéneos en intensidad, duración, frecuencia y tipo de intervención
La actualización añade 35 ensayos respecto a versiones previas (2008 y 2013), pero señala que, pese a sumar estudios, las conclusiones globales cambian poco porque el problema no es solo cantidad, sino calidad.
Qué dicen los expertos: útil como apoyo, con límites en casos graves
En el debate clínico, se repite una idea: el ejercicio puede ser una terapia de ayuda especialmente en depresiones leves y moderadas, pero tiene limitaciones prácticas en cuadros graves, donde la falta de energía, motivación o funcionalidad dificulta mantener un programa.
También se advierte un posible sesgo: en ensayos de ejercicio suelen participar personas dispuestas a hacerlo, lo que puede inflar el beneficio observado frente a la población general.
La clave práctica: sumar ejercicio a lo habitual, más que elegir “una cosa u otra”
Más que plantearlo como un duelo entre pastillas y deporte, el enfoque que gana terreno es el de la combinación: ejercicio como adyuvante junto a tratamientos habituales. En algunos entornos clínicos ya se están probando modelos integrados (por ejemplo, con programas supervisados e incluso gimnasios vinculados a hospitales), con el objetivo de mejorar la adherencia y convertirlo en una herramienta realista dentro del sistema sanitario.
Conclusión
El ejercicio aparece como una opción segura, accesible y potencialmente eficaz para reducir síntomas depresivos, con un efecto moderado. Sin embargo, la evidencia disponible sigue siendo limitada por el tamaño y el diseño de muchos estudios. El mensaje final es prudente: el ejercicio suma, especialmente cuando se aplica con una pauta concreta y sostenible, pero aún se necesitan ensayos más robustos para medir su impacto con precisión y definir qué funciona mejor, para quién y en qué contexto.