Guía para elegir el método anticonceptivo más adecuado

Cómo elegir el método anticonceptivo más adecuado

Existen muchos métodos anticonceptivos: preservativos, píldoras, anillo vaginal, parche, DIU, implantes o diafragma, entre otros. No todos encajan igual en todas las personas ni en todas las etapas de la vida. Por eso, además de informarse, lo recomendable es asesorarse con un profesional sanitario, especialmente si hay enfermedades previas, medicación o dudas sobre riesgos.

Un punto clave: algunos métodos previenen el embarazo, pero solo los preservativos protegen también frente a infecciones de transmisión sexual (ITS).

Qué tener en cuenta antes de elegir

Antes de decidir, conviene valorar:

  • Eficacia real (en uso correcto y en uso habitual).

  • Si necesitas protección frente a ITS.

  • Tu regularidad (si se te olvida una pastilla, quizá te convenga un método de larga duración).

  • Tolerancia a hormonas y posibles contraindicaciones.

  • Tu etapa vital: adolescencia, posparto, lactancia, perimenopausia, etc.

  • Preferencias: método reversible, de uso puntual, o “me olvido y ya está”.

Métodos anticonceptivos naturales

Se basan en identificar días fértiles y evitar relaciones con riesgo. En general, son los menos seguros porque dependen mucho del registro y de la constancia.

Método Ogino o “del calendario”

Calcula la ovulación y marca una ventana fértil para evitar relaciones. Requiere ciclos muy controlados y no es adecuado si son irregulares.

Temperatura basal

Consiste en medir la temperatura cada día para detectar el cambio que aparece tras la ovulación.

Moco cervical

Observa cambios del flujo; en días fértiles suele ser más abundante, transparente y elástico.

Importante: estos métodos son muy sensibles a errores y a variaciones del ciclo (estrés, enfermedades, cambios de horario, etc.).

Métodos de barrera

Impiden que los espermatozoides lleguen al útero. Son una opción útil si buscas algo sin hormonas y, en el caso del preservativo, también protección frente a ITS.

Preservativo masculino

Funda de látex (u otros materiales) que se coloca con el pene en erección. Es el método más recomendado cuando se quiere reducir el riesgo de ITS además de prevenir embarazo.

Preservativo femenino

Funda de un solo uso (poliuretano), se coloca dentro de la vagina y también cubre parte de la vulva.

Diafragma

Capuchón flexible que cubre el cuello del útero. Debe ir con espermicida y requiere aprendizaje y talla adecuada con asesoramiento sanitario.
No suele recomendarse si hay tendencia a infecciones urinarias.

Espermicidas (solos)

Tienen menor eficacia. Se aplican antes de la relación y hay que repetir si se mantiene más de un coito.

Anticonceptivos orales (píldoras)

Las píldoras actúan inhibiendo la ovulación y modificando el moco cervical. Su eficacia puede ser muy alta si el uso es correcto, pero baja si hay olvidos.

Píldora combinada (estrógeno + gestágeno)

Se toma en ciclos (habitualmente 21/7 o formatos de 28 comprimidos). Puede aportar beneficios como regulación del ciclo.

Minipíldora (solo gestágeno)

Se usa cuando no se toleran o no convienen los estrógenos. Requiere mucha constancia en el horario.

Anticoncepción de emergencia (“píldora del día después”)

No es un método habitual. Se usa en situaciones puntuales (relación sin protección o fallo del método). Cuanto antes se tome, mejor, y normalmente se indica dentro de las primeras 72 horas según el tipo.

Cómo tomar la decisión con seguridad

No hay un “mejor anticonceptivo” universal: hay el más adecuado para tu situación. Si buscas algo rápido y con protección frente a ITS, el preservativo es la referencia. Si necesitas alta eficacia sin depender de olvidos, suele valorarse una opción de larga duración (DIU o implante) con tu ginecólogo o médico.

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