LCN2: la proteína que ayuda a tumores a escapar del sistema inmune

cáncer de pulmón y páncreas

Los tumores no solo crecen: aprenden a esconderse. Y a veces lo hacen usando “señales” que engañan al sistema inmunitario para que no actúe. Un nuevo estudio publicado en Nature describe un mecanismo muy concreto en cáncer de pulmón y páncreas: una proteína llamada lipocalina 2 (LCN2), producida por células tumorales sometidas a estrés, ayuda a que el tumor pase inadvertido.

La parte interesante es que, en modelos animales, bloquear LCN2 no solo frena el tumor, sino que lo vuelve más vulnerable a la inmunoterapia.

Qué es la ISR y por qué el cáncer vive “estresado”

Las células tienen un sistema de emergencia llamado respuesta integrada al estrés (ISR). Se activa cuando faltan nutrientes, hay inflamación o el entorno es hostil.

En cáncer, esta situación es casi constante: el tumor crece rápido y “compite” por recursos, así que se mantiene en modo supervivencia. Y ahí entra un actor clave:

  • La ISR activa ATF4 (Factor de Transcripción Activador 4)

  • ATF4 enciende genes que ayudan a la célula tumoral a resistir y sobrevivir

  • Y, según el estudio, ATF4 también “da la orden” de liberar LCN2

El truco: cómo LCN2 desactiva el ataque inmunitario

El hallazgo central es que LCN2 actúa fuera de la célula tumoral (se libera al entorno) y cambia el comportamiento de los macrófagos, células inmunes muy presentes dentro de los tumores.

LCN2 empuja a esos macrófagos a un modo inmunosupresor, y eso tiene una consecuencia directa:

  • las células T (las que pueden destruir células cancerosas) entran peor al tumor

  • el tumor se vuelve un lugar “hostil” para la respuesta inmune

  • y la inmunoterapia tiene más difícil hacer su trabajo

Dicho simple: el tumor usa LCN2 para “poner un portero” en la puerta.

Por qué esto abre una puerta terapéutica

ATF4 trabaja dentro de la célula cancerosa, lo que suele ser más difícil de atacar con fármacos. Pero LCN2 está fuera, circulando en el microambiente tumoral. Eso hace que sea un objetivo más “alcanzable”.

En el estudio, los investigadores desarrollaron una terapia con anticuerpos que se une a LCN2 y la bloquea.

Qué pasó en ratones cuando bloquearon LCN2

Los resultados preclínicos son bastante claros:

  • Ratones con tumores pero sin LCN2: el tumor creció más lento

  • Ese efecto solo aparecía con sistema inmune intacto, lo que sugiere que el beneficio viene de recuperar el ataque inmunitario

  • Con el anticuerpo anti-LCN2, los tumores se llenaron de células T y redujeron tamaño

  • Y la combinación anti-LCN2 + inmunoterapia funcionó aún mejor, aumentando la supervivencia en modelos de cáncer de pulmón agresivo

Qué se vio en pacientes: la pista clínica

Además de la parte experimental, analizaron muestras tumorales de:

  • más de 100 pacientes con cáncer de pulmón

  • y 30 pacientes con cáncer de páncreas

Y observaron una asociación relevante: niveles altos de LCN2 se relacionaron con peor supervivencia (medianas más bajas frente a niveles bajos).

Ojo: esto no prueba causalidad, pero sí refuerza la idea de que LCN2 puede ser un marcador (y un objetivo) importante.

Qué significa esto a corto plazo

Esto no es todavía un tratamiento disponible para personas, pero sí deja dos mensajes potentes:

  1. El estrés celular no solo ayuda al tumor a sobrevivir: también le ayuda a ocultarse.

  2. Bloquear señales externas como LCN2 podría mejorar la eficacia de la inmunoterapia, especialmente en tumores difíciles.

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