El pie diabético es una de las complicaciones más serias de la diabetes y, muchas veces, avanza sin hacer ruido. La Sociedad Española de Heridas (SEHER) ha lanzado una advertencia clara: cuando hay isquemia (falta de riego sanguíneo), los tejidos reciben menos oxígeno, las heridas cicatrizan peor y el riesgo de infección y amputación aumenta de forma importante.
Y lo preocupante es esto: la isquemia puede estar presente en una gran parte de los casos.
Por qué la falta de oxígeno lo cambia todo
Cuando una herida aparece en el pie, el cuerpo necesita dos cosas para repararla: sangre y oxígeno.
Si el riego sanguíneo no llega bien:
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el tejido pierde capacidad de regenerarse
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las defensas locales funcionan peor
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una herida pequeña puede convertirse en una lesión seria
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las infecciones se vuelven más probables y más agresivas
En palabras sencillas: sin oxígeno, el pie se defiende y se cura mucho peor.
La causa más habitual: enfermedad arterial periférica
La SEHER señala como origen principal la enfermedad arterial periférica, más frecuente en personas con diabetes.
Esta enfermedad estrecha u obstruye las arterias de piernas y pies, haciendo que la sangre no se distribuya correctamente. El resultado es una “hipoxia tisular” (poco oxígeno en los tejidos) que complica cualquier herida.
Datos que explican la urgencia
Más allá del impacto en la calidad de vida, la SEHER recuerda cifras duras:
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Una parte importante de las personas con úlcera en el pie puede acabar sufriendo amputación.
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Existe riesgo de reamputación en los años siguientes.
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Y la mortalidad asociada a estos procesos es muy elevada.
Además, no es solo un problema físico: el dolor, la pérdida de movilidad y el miedo a la amputación afectan de lleno a la salud mental, a la autonomía y al entorno familiar.
Señales de alarma: cuándo no esperar
En pie diabético, la clave es actuar antes de que la lesión se complique. Conviene consultar cuanto antes si aparece:
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herida que no mejora o no cicatriza
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piel muy fría, pálida o con cambios de color
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signos de infección: enrojecimiento, calor, pus, mal olor, fiebre
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dolor nuevo o diferente (o, al contrario, pérdida de sensibilidad)
Qué propone la SEHER: prevención y atención especializada
El mensaje central de la sociedad científica es directo: el pie diabético es una “emergencia sanitaria creciente” que requiere una respuesta urgente, coordinada y especializada.
Eso se traduce en tres ideas clave:
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Prevención (revisiones, cuidado del pie, control de la diabetes)
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Trabajo en equipo (atención primaria, enfermería, vascular, podología, etc.)
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Intervención precoz para detectar isquemia y tratarla a tiempo
Lo importante
El pie diabético no debería gestionarse “cuando ya está mal”. La diferencia entre una evolución favorable y una complicación grave muchas veces está en detectar pronto la falta de riego y actuar con un enfoque especializado.