Los pólipos de colon son muy frecuentes y, en la mayoría de los casos, no son peligrosos. El problema es que algunos tipos pueden evolucionar con los años y aumentar el riesgo de cáncer colorrectal si no se detectan a tiempo. Por eso, la detección precoz y los programas de cribado son una de las herramientas más eficaces para prevenir complicaciones.
Un pólipo es un crecimiento de tejido que aparece en la pared del intestino grueso. Muchos no dan síntomas y se descubren “por casualidad” en una prueba médica. Cuando se detectan, lo habitual es extirparlos y analizarlos, especialmente si presentan características que sugieren mayor riesgo.
Por qué es importante detectarlos pronto
La clave está en que no todos los pólipos son iguales:
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Muchos son benignos y no van a más.
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Otros son neoplásicos (con potencial de progresar).
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El riesgo suele aumentar cuando el pólipo es grande, cuando hay varios o cuando el resultado del análisis confirma un tipo más “avanzado”.
Detectarlos a tiempo permite actuar antes de que haya un problema mayor. En la práctica, la colonoscopia es la prueba más útil porque no solo detecta pólipos, sino que también permite retirarlos en el momento.
Síntomas: cuando aparecen (y cuando no)
En muchos casos no hay señales claras, pero conviene consultar con un profesional si se da alguno de estos síntomas:
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Sangre en las heces o al limpiarse
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Cambios persistentes en el ritmo intestinal (diarrea o estreñimiento) que duran más de una semana
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Dolor abdominal recurrente o malestar digestivo que no se explica
Aun así, lo importante es recordar esto: la ausencia de síntomas no significa ausencia de pólipos.
Factores de riesgo más habituales
La evidencia científica sugiere que hay factores que se asocian con más probabilidad de lesiones avanzadas, como:
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Antecedentes familiares de cáncer colorrectal (especialmente de primer grado)
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Tabaquismo
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Consumo de alcohol moderado-alto
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Algunos factores metabólicos y de estilo de vida
Y, por el lado contrario, se han observado asociaciones con menor riesgo cuando hay:
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Mayor consumo de fibra
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Vitamina D adecuada
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Cierto uso de AINEs (esto no se recomienda como “prevención” por cuenta propia; siempre con criterio médico)
Cribado: la decisión que más protege
Los programas de cribado (según edad y riesgo) existen por una razón: funcionan. En España, lo habitual es que el cribado se recomiende a partir de los 50 años en población general (y antes si hay factores de riesgo o antecedentes familiares).
Seguir el cribado recomendado es, muchas veces, la diferencia entre:
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Detectar un pólipo a tiempo
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O llegar tarde cuando ya hay una lesión avanzada
Cómo se extraen los pólipos y qué pasa después
La extracción suele hacerse durante la colonoscopia. Después:
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El pólipo se analiza para determinar el tipo y el riesgo.
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En función del resultado, el médico pauta el seguimiento (a veces basta con controles; otras se recomienda vigilancia más estrecha).
También es importante saber que puede haber recurrencia con el tiempo, por eso el seguimiento no es “capricho”: es prevención.
La mayoría de pólipos son benignos, sí. Pero precisamente por eso, lo más inteligente es detectar, retirar y vigilar cuando toca. Si hay síntomas, antecedentes familiares o dudas, lo recomendable es consultar con un profesional sanitario y seguir el cribado indicado.