El paso de los años trae cambios normales: menos masa muscular, menos equilibrio, más rigidez… y, en algunos casos, más estrés o peor descanso. Por eso, aunque caminar o nadar son muy recomendables, muchos expertos señalan que hay una práctica especialmente completa a partir de los 60: el yoga adaptado.
No hace falta experiencia previa, no requiere una gran forma física y se puede practicar con muy poco material (normalmente, solo una esterilla). La clave está en hacerlo de forma progresiva y con ejercicios adecuados.
Por qué el yoga destaca a partir de los 60
A partir de esta edad, el cuerpo suele experimentar:
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Pérdida de masa muscular y fuerza.
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Menor densidad ósea, con mayor riesgo de lesiones.
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Peor equilibrio, lo que aumenta el riesgo de caídas.
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Dolor articular o rigidez (por ejemplo, artrosis).
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Cambios en presión arterial, fatiga o sueño.
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En algunas personas, ansiedad, bajón de ánimo o sensación de “mente más lenta”.
El yoga puede ayudar porque combina movimiento suave, control postural, respiración y relajación, en una misma práctica.
Beneficios del yoga en mayores
Mejor equilibrio y estabilidad
Muchas posturas trabajan la base (pies, tobillos, cadera y core). Con práctica, se mejora la estabilidad y se reducen “microtropiezos” del día a día.
Más fuerza sin impacto
El yoga no es solo estirar: también implica sostener el propio peso con control. Esto ayuda a mantener fuerza de manera segura, sin golpes ni impactos.
Flexibilidad y menos rigidez
Con el tiempo, se pierde movilidad. El yoga, bien guiado, mejora la flexibilidad y puede aliviar parte del malestar asociado a rigidez o artrosis.
Respiración y calma mental
Los ejercicios respiratorios y la relajación ayudan a regular el sistema nervioso, lo que suele traducirse en menos ansiedad y mejor descanso.
Cómo empezar con yoga si tienes más de 60
1) Empieza fácil y sin prisas
Lo ideal es comenzar con sesiones de 20–30 minutos, 2 o 3 días por semana. La regularidad importa más que la intensidad.
2) Busca yoga adaptado (si puedes)
Las clases para mayores o “yoga suave” suelen incluir opciones, apoyos y ritmos más adecuados.
3) Usa apoyos sin vergüenza
Una silla, un bloque o una pared pueden hacer el ejercicio más seguro y igual de útil.
4) Evita el dolor como señal “normal”
En yoga, molestia suave por estiramiento puede ser normal; dolor punzante no. Si duele, se modifica o se para.
Precauciones importantes
Antes de empezar, conviene consultar con un profesional sanitario si hay:
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Cirugías recientes o dolor persistente.
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Problemas de equilibrio importantes.
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Lesiones de espalda, rodilla o cadera.
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Hipertensión mal controlada u otras patologías relevantes.
Y una regla básica: mejor poco y constante que mucho y de golpe.