Como elegir un buen seguro de salud

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Debido al colapso asistencial en la sanidad pública, intervenciones y pruebas se están dilatando mucho, lo que hace que el seguro médico privado sea una clara opción para no tener demoras en la asistencia sanitaria.

Muchos son los ciudadanos que optan por la suscripción de un seguro médico. Con la situación sanitaria actual los recursos públicos se centran en la pandemia y los plazos para ser atendidos en la Seguridad Social se han dilatado, tanto en intervenciones y pruebas como consultas, a pesar de estar considerada la española como una de las mejores sanidades del mundo. Por ello la decisión de contratar un seguro médico es una opción muy acertada. Sin embargo, no es fácil orientarse entre el maremágnum de cláusulas y factores que las aseguradoras están aplicando en la actualidad.

Tener un seguro de salud aporta sobre todo, tranquilidad y rapidez a la hora de ser atendido por un médico especialista. No obstante, decidirse por un contrato de salud es complicado, puesto que en la decisión intervienen muchos factores. Elegir un buen seguro médico es muy difícil pues no todos los ciudadanos entienden los términos del seguro o se les hace complicado realizar los cálculos. En muchas ocasiones, son las propias empresas o asociaciones profesionales las que ofrecen los seguros de una u otra compañía. En el primer caso se detrae cada mes la parte de su póliza del sueldo del empleado.

Últimamente ha aparecido una nueva figura: la telemedicina.

Los seguros de salud cubren los gastos médicos del asegurado y, si se desea, de la familia. También se pueden realizar pólizas para cubrir incidencias en viajes al extranjero. Las aseguradoras han añadido cláusulas a los contratos derivadas de la difícil situación sanitaria en la actualidad. También hay seguros de reembolso, en los que el asegurado abona la factura por los servicios médicos recibidos y la compañía le reembolsa un porcentaje de la factura, esto suele ser entre el 80% y el 100% que se ha abonado.

Factores a tener en cuenta

Factores como cobertura del seguro, precio, existencia o no de copago, carencia o cláusula covid-19 son muy importantes a tener en cuenta para decidirnos por uno u otro. Efectivamente lo más importante es saber qué nos cubre el seguro médico y qué no. Hay que leer como se dice coloquialmente la ‘letra pequeña’ del contrato para no llevarse sorpresas. Los expertos aconsejan no dejarse llevar por el precio, ya que un precio reducido puede significar que no están cubiertas todas las contingencias. Otro asunto clave es el copago, si existe o si se puede utilizar. El periodo de carencia, el tiempo que tiene que transcurrir hasta que están disponibles todos los servicios para el asegurado, hay que conocerlo también.

Últimamente, la pandemia ha obligado a las aseguradoras a incluir una cláusula covid-19 que especifica los tratamientos, pruebas y diagnósticos que el seguro cuenta con respecto al covid-19. En general, no hay que dejarse llevar exclusivamente por el precio a la hora de tomar una decisión. También hay que tener en cuenta la edad. A mayor edad más problemas médicos, por lo que a los 75 años es muy difícil contratar un seguro médico.

Cada compañía dispone de su propio cuadro médico. Es decir, que unos médicos están disponibles en unas aseguradoras y en otros no. Un factor a tener en cuenta es si la aseguradora cuenta con hospitales propios, centros médicos adscritos o de rehabilitación. En general, en España los cuadros médicos más grandes son los de Adeslas y Sanitas. También destacan otros como Asisa; Mapfre o DKV. Las coberturas más habituales son: medicina general, pediatría, puericultura, enfermería, hospitalización, urgencias, planificación familiar… Muy recomendable es consultar a fondo el cuadro médico de la aseguradora y la opinión que otros asegurados tienen de los servicios profesionales. También hay que saber si los servicios dentales entran completamente en la póliza o existen otros que se ofrecen en franquicia o copago.
Es importante tener en cuenta la existencia o no de enfermedades preexistentes, es decir las que se han diagnosticado antes de la contratación de la póliza. Es muy importante ser sinceros y no ocultarlas en el cuestionario de salud previo que se hace antes de firmar. Si se miente, la aseguradora puede cancelar la póliza y negar cualquier tipo de cobertura. Evidentemente, la existencia de enfermedades previas encarece el precio del seguro e incluso la aseguradora puede no hacerse cargo de los tratamientos y pruebas derivadas de éstas.

 

Fuente:  elperiodicoextremadura.com

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