La telemedicina permite ahorrar en gastos

La telemedicina permite ahorrar en gastos

El covid trajo la telemedicina, y gracias a ello existen hospitales digitales que permiten a la sanidad ahorrar costes.

Un hospital sin paredes, pero en el que trabajan más de 3.000 médicos y se encarga del 12 por ciento de actividad de Sanitas. Así es el Hospital Digital de la aseguradora, tal y como ha contado César Morcillo, su director, a Redacción Médica en una entrevista. El profesional ha explicado las particularidades de este centro líquido y cómo el Covid-19 potenció su uso. «Antes de la pandemia, solo el 3 por ciento de las consultas eran digitales, ahora es el 12,1 por ciento, lo que supone 780.000 videoconsultas en el pasado año», ha concretado.

En este sentido, Morcillo ha señalado los beneficios de la digitalización sanitaria, gracias a la cual «se evitan ingresos hospitalarios por la telemonitorización y el seguimiento domiciliario». Asimismo, supone una ventaja importante para el planeta, ya que según ha especificado el director del Hospital Digital de Sanitas, con una videoconsulta se ahorran tres kilos de CO2. «Desde que empezó la pandemia, hemos evitado que más de 6.000 toneladas de CO2 se liberaran a la atmósfera», ha subrayado.

Por último, el profesional ha apuntado que la telemedicina «perderá su prefijo y pasará a ser medicina, una forma más de visitar al paciente» y que la colaboración público-privada ganará mucha importancia porque se compartirán más datos «en beneficio de la sociedad«.

¿Cómo es un hospital líquido o digital y cuáles son sus principales particularidades?

Un hospital líquido o digital trata de llevar la atención del paciente allí donde él esté, ya sea en su casa o a su teléfono móvil, directamente donde la necesite. Todo lo podemos hacer gracias a la tecnología que nos ofrece la salud digital. La telemedicina, la videoconsulta o la telemonitorización nos permiten tener herramientas para la atención continuada. Hasta ahora la salud era muy periódica: te atiende un médico cada seis meses y luego no se sabe nada del paciente en ese tiempo. La salud digital nos va a permitir tanto la atención continuada como la telemonitorización, muy ayudada también por la inteligencia artificial.

¿Cuántos médicos forman parte del Hospital Digital de Sanitas? ¿Cuántas vídeoconsultas se realizan diariamente?

Tenemos ya a más de 3.000 médicos dentro del hospital digital ofreciendo estas consultas a nuestros clientes. Hace más de seis años que trabajamos con esta tecnología y estamos haciendo alrededor de unas 3.000 vídeoconsultas al día, este año pasado hemos cerrado con 780.000 vídeoconsultas. Si analizamos nuestros hospitales de Sanitas, esto significa que un 12,1 por ciento de toda la actividad ya es digital. Este incremento exponencial nos lo ha facilitado el Covid-19, entre otras cosas. Antes, solo el 3 por ciento de las consultas eran digitales y en dos años de pandemia hemos pasado a ese porcentaje que no decrece, sino que va subiendo.

¿Cómo ha acelerado el Covid-19 la digitalización en Sanidad?

Hemos experimentado un incremento muy importante de la utilización de todos estos recursos tecnológicos y yo creo que lo que ha hecho es «obligar» a esta necesidad asistencial, sobre todo, en esa primera ola de pandemia donde los pacientes no podían acudir a nuestros centros sanitarios. La única manera de mantener esa continuidad asistencial, en nuestro caso, fue hacer la videoconsulta. Una vez que los clientes lo han probado y han visto las ventajas que todo esto aporta, siguen repitiendo con esta forma de hacer medicina.

¿Cómo surgió la idea de crear este centro innovador de Sanitas y en base a qué necesidades?

Surgió de la necesidad de escuchar a los clientes y ver qué nos estaban demandando. Lo que pedían era más inmediatez y más digitalización en los servicios, sobre todo, la gente joven. La gente más digital busca otra manera distinta de que les ofrezcamos estos servicios de salud. También ha habido una necesidad clínica porque se ha demostrado que digitalización mejora la salud de las personas. Por lo tanto, nos vemos también obligados a ofrecer esas opciones de telemonitorización que ya han demostrado que evitan descompensaciones, pueden llegar a evitar ingresos hospitalarios y hacen que esas personas vivan mejor.

¿Qué tipo de pacientes recurren a estas consultas digitales?

Todo tipo de pacientes, aunque es cierto que puede existir una brecha digital donde a los pacientes que no tienen esas habilidades digitales les puede costar más. Precisamente, estas personas mayores son las que más se benefician del uso de estas herramientas evitándoles los desplazamientos.

Nosotros tenemos muy protocolizado qué problemas de salud se pueden solventar por consulta digital y cuáles no. Estos protocolos nos han llevado a elaborar triajes que ayudan y guían a los clientes en la toma de decisiones para saber cuándo ir a una consulta digital o mejor acudir a una presencial. Por ejemplo, este año hemos sacado un protocolo en Dermatología. Cuando una persona tiene un problema de piel y quiere una visita con el dermatólogo entra en un proceso de triaje en la citación donde un algoritmo analiza esa lesión cutánea, identifica si ese problema va a poder ser resuelto por videoconsulta y, si no, le aconseja que mejor tome una cita presencial.

¿La digitalización sanitaria puede evitar ingresos en los hospitales?

Sí, hay mucha evidencia en este sentido y nuestra experiencia también lo apoya. Con el Covid-19 creamos una plataforma de telemonitorización que se llama ‘Monitoriza tu salud’, dentro de ‘Salud conectada’. Conectamos dispositivos médicos por bluetooth a la aplicación móvil de Sanitas como aparatos de presión arterial, pulsioxímetros, termómetros; e incluso podemos conectar relojes inteligentes o las nubes de salud. Todos esos datos los podemos poner a disposición de nuestro equipo médico porque lo que hace esa tecnología es conectar a ese paciente con el equipo asistencial.

Durante la pandemia, pudimos telemonitorizar a muchos pacientes que dábamos de alta tras sufrir una infección grave por Covid-19 y hacíamos el seguimiento domiciliario. Vimos que muchas de estas personas se descompensaban, a través de la aplicación se les preguntaba cómo estaban, si tenían síntomas o si tenían dolor. El 80 por ciento de esas personas generaban alertas y, de ellas, hubo más de un 12 por ciento que tuvo problemas de oxigenación. Ninguno de esos pacientes precisó reingresar en el hospital porque pudimos, gracias a la telemedicina, solventar el problema en el domicilio.

Por otro lado, la digitalización también nos lleva a evitar ingresos hospitalarios porque se ha demostrado que la telemonitorización, no solo ayuda en estos procesos agudos que detectan una descompensación en la enfermedad a tiempo; sino que también se ha visto que las personas con condiciones de salud particulares o enfermedad crónica como pueden ser hipertensión arterial o sobrepeso, al utilizar estas plataformas de telemonitorización mejoran su salud. Nosotros hemos visto cómo personas que están telemonitorizadas pierden peso y su presión arterial funciona mejor; esto va a evitar que sus otras enfermedades se descompensen, que acaben teniendo un infarto de miocardio y terminen ingresando en el hospital. Por lo tanto, mejora y disminuye el uso de recursos sanitarios.

¿Cómo contribuyen los hospitales digitales a la sostenibilidad del planeta? ¿Qué datos tienen de la reducción de CO2 que se emite a la atmósfera y la huella de carbono?

En Sanitas creemos en el concepto de ‘One Health‘ y, sin duda, la salud del planeta incide directamente en la salud de las personas. La salud digital es una apuesta segura para mejorar todo este proceso porque se evitan los desplazamientos de las consultas presenciales, hemos calculado que una videoconsulta de media puede ahorrar tres kilos de CO2. El hecho de no tener que imprimir un informe de una prueba radiodiagnóstico e ir a buscarla ahorra un kilo y medio de CO2.

En el 2020 calculamos que con seiscientas y pico mil videoconsultas que hicimos desde el primer año del Covid-19 llegamos a ahorrar más de 6.000 toneladas de CO2 que no fueron liberadas a la atmósfera gracias a la digitalización.

¿La digitalización supone también una mayor independencia del paciente a la hora de controlarse él mismo algunos niveles, como las constantes vitales?

Una de las grandes ventajas que aporta la digitalización es lo que llamamos el empoderamiento del paciente, ya que se hace más partícipe de su salud. A través de estas aplicaciones podemos hacer tres cosas. Primero, educar al paciente sobre su enfermedad y enseñarle a detectar precozmente cuándo se está descompensando. En segundo lugar, hay que incidir en que es necesario monitorizar, controlar esos parámetros y esas constantes vitales, para saber si existe un descontrol o no.

Por último, reforzar la cumplimentación terapéutica, porque casi el 50 por ciento de las personas que tienen una enfermedad crónica no siguen correctamente el tratamiento. El hecho de reforzar con mensajes o notificaciones esa adherencia mejora la salud de las personas y les va a ayudar a ser mucho más partícipes en el control de su enfermedad. Ellos mismos nos avisan cuándo se están descompensando para lograr hacer esa medicina mucho más preventiva e incluso predictiva.

Creo que vamos a un futuro donde los médicos al final, en vez de atender casi paciente a paciente, estaremos dirigiendo orquestas de pacientes telemonitorizados y empoderados. Tenemos que atender a esas personas que lo necesitan realmente. ¿Por qué tengo que ver a un diabético cada tres meses, si está bien controlado y no es necesario? ¿Y por qué a un diabético que está mal controlado también lo sigo viendo cada tres meses? Se puede ajustar ese nivel de asistencia al estado de salud de la persona.
¿Digitalizar los procesos asistenciales aleja o acerca al médico y al paciente? ¿Esta relación ha cambiado?

La relación en parte ha cambiado, pero para nosotros la salud digital y las consultas digitales son una forma más de visitar. Nuestros médicos pueden ofrecer de igual manera una consulta física que una consulta digital, es el cliente quien escoge esa forma de visitar. La salud digital acerca al paciente y al equipo asistencial siempre que lo necesite. Se consigue una atención continuada y los profesionales tienen información constante, directa y personalizada de cómo está la salud del paciente.

¿Cómo influye que el sector sanitario público, aunque más tarde que el privado, también haya apostado por esta digitalización? ¿Podrían colaborar de alguna manera?

Es importante que todos apostemos por la digitalización de la salud y el Covid-19 lo ha puesto de manifiesto. La asistencial global es una necesidad y se están haciendo muchos esfuerzos en este sentido; de hecho, ya estamos colaborando y compartiendo: conocimientos, tecnologías, datos, etc. Sanitas, por ejemplo, tiene un proyecto que se llama ‘Sanitas Data4good’ donde podemos compartir con quien lo desee nuestros datos en beneficio de la salud de la población. Es información anónima para que otras entidades puedan investigar. Somos un único sistema de salud donde hay diferentes actores, el público y el privado, pero nuestro compromiso con la sociedad es el mismo.

A lo largo de un solo día se generan miles de datos sanitarios. ¿Su análisis y utilización pueden cambiar la medicina y que evolucione hacia una medicina más preventiva y predictiva?

Disponemos de millones de datos de miles de pacientes, datos clínicos como pueden ser su frecuencia cardiaca, presión arterial, saturación de oxígeno; pero también datos de su calidad de vida: cómo duermen, su nivel de estrés, la actividad física que hacen, etc. Nunca hemos estado tan cerca de los pacientes como hasta ahora. Tener todos esos datos y el hecho de explotarlos y analizarlos va a lograr, no solo hacer esa medicina preventiva, sino predictiva. Si una persona vemos que se va a descompensar y le avisamos antes de que eso suceda y ponemos solución a tiempo.

¿Hacia dónde se dirige el futuro de la telemedicina? 

Nos dirigimos a un futuro apasionante. La telemedicina no va a hacer más que crecer, cada vez su uso va a ser mayor porque vamos a encontrar la manera de intercalarla en nuestros flujos asistenciales y pasará a ser una forma más de visitar. Yo creo que en un futuro la palabra telemedicina perderá su prefijo y será, sencillamente, medicina.

 

Fuente: www.redaccionmedica.com

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